miércoles, 21 de julio de 2010

Crisis

Mediado de mayo de 2009, el mundo vive una crisis económica de proporciones pocas veces vista.


Con la presión por mantener el empleo y además salir a flote con las cosas de la casa, salí a trabajar, si como cada día, últimamente las tareas que me han sido asignadas han terminado mal, hago mi mayor esfuerzo pero debido a mi inexperiencia las cosas no salen como quiero.


He pasado toda la semana esperando que la asignación pendiente no me lleve directo a la oficina del jefe, don Pedro, un cincuenton pacientudo pero con límites que probablemente no llegue a los sesenta debido al cansancio y el estrés.


Hoy viernes, fecha de pago y resulta que el cielo se abre y llueve de manera cadenciosa, esa lluvia que se pega a la garganta dando inicio a un resfrío, no me ha soltado desde la mañana, don Pedro me llama a su oficina.


Me explica que por problemas de presupuesto la empresa ha decidido precindir de mis servicios, por lo tanto hoy a partir de las cinco de la tarde estoy desempleado. El fin de semana lo pasaré descansando y el lunes veré si empiezo a buscar trabajo.


Esta noche que tenía planeado quedarme en mi casa, la voy a dedicar a darme un tour de licor por el centro. Tomaré en varios bares y luego a eso de las 11:00 me ire para la Avispa. Una pequeña discoteca gay, con intenciones de gran público a la que los viernes por la noche llegan viejos buscando la aventura del fin de semana.


No estoy viejo, tengo 25 años, vivo sólo en un asentamiento en Barrio México, sé que es un lugar marginal, pero es lo único que logré conseguir. Desde los 20 años salí de casa de mis padres y juré no volver a molestarlos con mis cosas.


Mi casa es un pequeño aposento sin divisiones internas, unicamente las paredes que dividen el servicios sanitario. Un jardincito lleno de plantas ornamentales y una que otra hortaliza son el panorama desde la ventana de la esquina de mi casa que hace las veces de cocina. Un camón tirado sobre el piso es mi cama y la ropa queda colgada de un palo de escoba haciendo ángulo con dos paredes.


Ahora pienso que por lo menos las cuatro paredes en las que vivo son mías y que a pesar de estar sin trabajo nadie puede sacarme de mi casa.

1 comentario:

  1. ummm desde mi visión persona, cuando he andado mal de pasta, lejos de casa, aqui en mexico.... la verdad magnifique todo pero si te digo la verdad ahora aprecio muchas cosas de las que tengo con mucho trabajo y sacrificio.

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